
Sin duda, una de las bebidas más trascendentales consumidas por las comunidades andinas era la chicha de maíz; su origen es de las comunidades incaicas, aunque otros autores señalan que su origen es más antillano. Su consumo resultaba habitual en diversos acontecimientos, pero más que nada en las ceremonias tradicionales y religiosas, y estaba sujeto a las relaciones en la vida social, ya sea nacimientos, muertes, matrimonios, y todo lo que tenía que ver con las cosechas y el reparto alimentario en la comunidad. Por otra parte, también se le atribuían características medicinales de todos los miembros del grupo étnico.
Las variedades de chicha se presentaban según el clima, las tierras, los cereales y frutos que se cosechaban, y también por

La chicha surge de la fermentación del almidón o de los azúcares de casi todos los granos, ya sean frutos de algarrobo, molle, raíces, tubérculos, etc. La chicha era,


Por otro lado, tanto los aztecas como los mayas en importantes ceremonias, en las que según investigaciones, solo podían beber los mayores de 60 años, preparaban una bebida producto de la fermentación del agave o del maguey, al que se le extraía un jugo de miel de la planta que luego se cocía con las raíces, y se la denominaba pulque. Como tantas variedades de agave, hay variedades de pulque, según su coloración y sus diferentes cocciones, y del mismo modo, según su cosmología.
En Brasil, algunos pueblos preparaban una bebida con mucho alcohol llamada cavi, con mandioca fermentada. Por lo pronto en la Argentina, la mayoría de las comunidades del noroeste del país beben chicha en sus diversas variedades, y si bien su consumo se remite más a estas regiones, también los mapuches la han preparado para sus ceremonias tradicionales. Los tobas preparaban una bebida con la fermentación del algarrobo negro convirtiéndolo en polvo al golpearlo con un mortero, llamado aloja, y también bebían añapa que es una bebida fermentada endulzada con miel silvestre.
Es necesario destacar que tanto la alimentación como la mayoría de las bebidas en su concepción de marcadores culturales, se fueron modificando con el brusco cambio cultural posterior, ocasionados y determinados por nuevos sentidos de pertenencia y en base a la construcción de nuevas y más complejas identidades.