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sábado, 11 de diciembre de 2010

GARDEL, TANGO, VINOS Y ‘CHAMPAN’

Se cumplen hoy 121 años del nacimiento de Carlos Gardel, recordándolo en esa relación del tango dentro del arte y la cultura, la influencia del alcohol y predominantemente del vino en muchas de sus composiciones musicales. Esta pequeña nota va dedicada a todos los seguidores del tango que hoy lo recordarán con alegrías o tristezas, siempre alimentadas de inolvidables nostalgias.
La voz de Carlos Gardel fue una referencia obligada en el mundo del tango convocando muchas generaciones de entusiastas aficionados del género, y si bien entre las temáticas desarrolladas se encuentran esos viejos y oscuros zaguanes de la tristeza, el alcohol ha jugado un papel destacado también entre sus letras y títulos de sus obras.
Y es que ha sido una característica central el explicar el motivo de la recurrencia a la bebida por la causa del despecho de una mujer, o el olvido, las penas, confesiones que tienen un vaso de vino, una copa de champagne o alguna botella en el centro de la escena, quizás con la necesidad de paliar esa profunda tristeza.
Es en todo el género tanguero y en el ambiente arrabalero que surgen una gran cantidad de temas y autores muy conocidos como por ejemplo Enrique Cadícamo con “Los mareados” que cuenta la historia de la separación de una pareja, Alberto Echagüe con “El vino triste”, "El borrachito", de Manuel Acosta Villafañe, "Copas, amigas y besos", grabado por Aníbal Troilo, La última curda", que tiene como versiones más importantes la de Edmundo Rivero, en 1957 y la de Roberto Goyeneche, "La embriaguez del tango", por Floreal Ruiz y Aníbal Troilo o incluso Cátulo Castillo en esa versión de “La última curda” cuando el dramatismo del personaje central lo lleva a reconocer su fracaso en la vida, con una mirada un tanto oscura de su existencia.
Y en cuanto a Carlos Gardel son dos grandes temas los que lleva a contar historias relacionadas con el alcohol, como “El curdela” en el que la cita es en las tabernas y su personaje habita los ensueños de penas con rostro de mujer lo que lo lleva a embriagarse perdidamente, y por otro lado, otro de los temas es “La última copa”, con la famosa frase “…llene la copa de champán”, con un despechado alma tras el fracaso con la mujer de su vida en el que el tema y su letra va a girar por el camino del olvido, abrazándose a la tristeza y pidiéndole al mozo “eche amigo nomás, écheme y llene, hasta el borde la copa del champán, que mi vida se ha ido tras de aquella que no supo mi amor nunca apreciar”.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

PABLO NERUDA: EL POETA Y EL VINO


Se cumplen hoy 37 años del fallecimiento de uno de los más grandes poetas del siglo XX, cuyas cualidades son sinónimo de insondables valores humanos y sociales, y en el cual también despliega un destacado amor por los placeres que atribuye a los sentidos, donde irá plasmando, con la calidez y la genialidad que lo caracterizan, los maravillosos destellos de palabras de uno de sus grandes poemas con el que vamos a rendirle hoy, este pequeño homenaje:

“Oda al vino”
Vino color de día,vino color de noche,
vino con pies de púrpura o sangre de topacio,vino,
estrellado hijo de la tierra, vino,
liso como una espada de oro,
suave como un desordenado terciopelo,
vino encaracolado y suspendido,amoroso, marino,
nunca has cabido en una copa,
en un canto,en un hombre, coral, gregario eres,
y cuando menos, mutuo.
A veces te nutres de recuerdos mortales,
en tu ola vamos de tumba en tumba,
picapedrero de sepulcro helado,
y lloramos lágrimas transitorias,
pero tu hermoso traje de primavera es diferente,
el corazón sube a las ramas,
el viento mueve el día,
nada queda dentro de tu alma inmóvil.
El vino mueve la primavera,
crece como una planta la alegría,
caen muros, peñascos,
se cierran los abismos, nace el canto.
Oh tú, jarra de vino,
en el desierto con la sabrosa que amo,
dijo el viejo poeta.
Que el cántaro de vino al beso del amor sume su beso.
Amor mio,
de pronto tu cadera es la curva colmada de la copa,
tu pecho es el racimo,
la luz del alcohol tu cabellera,
las uvas tus pezones,
tu ombligo sello puro estampado en tu vientre de vasija,
y tu amor la cascada de vino inextinguible,
la claridad que cae en mis sentidos,
el esplendor terrestre de la vida.
Pero no sólo amor,beso quemante o corazón quemado eres,vino de vida,
sino amistad de los seres,
transparencia, coro de disciplina,
abundancia de flores.
Amo sobre una mesa,
cuando se habla,
la luz de una botella de inteligente vino.
Que lo beban,
que recuerden en cada gota de oro ocopa de topacio o cuchara
de púrpura que trabajó el otoño hasta llenar de vino las vasijas
y aprenda el hombre oscuro,
en el ceremonial de su negocio,
a recordar la tierra y sus deberes,
a propagar el cántico del fruto.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

FRANCISCO DE QUEVEDO: VINO Y SIGLO DE ORO

Se cumplen hoy 431 años del nacimiento de Francisco de Quevedo, uno de los escritores más impactantes de la literatura española y una de las figuras centrales del Siglo de Oro español, donde a través de sus prosas y poesías, irá ubicando al vino en un lugar predominante a lo largo de toda su obra literaria.
Este gran escritor del siglo XVII cuenta con obras de características muy satíricas, con un lenguaje en el que esgrimía la burla como su frente de acción, y en los que cuenta con párrafos de una inquieta mordacidad dirigida irónicamente a gran parte de la humanidad, enlazando y describiendo a la vez todos sus placeres en brillantes y paradigmáticas frases.
Con la temática del vino, siempre se pensó que Francisco de Quevedo era un gran bebedor de vinos, y justamente los vinos de la región de Toro, habrían sido muy bien conceptuados por el artista que escribió el famoso soneto sobre el amor: "Amor constante más allá de la muerte".
La genialidad de este poeta lo llevó a escribir obras como “Bebe vino precioso con mosquitos dentro” u otras como "Dijo la rana al mosquito", con esa frase célebre que señala…"Mejor es morir en el vino
que vivir en el agua
", y en otra de sus obras, con esa capacidad creadora y tan ingeniosa que lo caracterizaban, escribirá “…para conservar la salud y cobrarla si se pierde, conviene alargar en todo y en todas maneras el uso del beber vino, por ser, con moderación, el mejor vehículo del alimento y la más eficaz medicina”.
Una vez más, el siglo de oro español, con Cervantes, Lope de Vega, o Francisco de Quevedo, consideraron al vino no solo parte de la dieta en la alimentación de los españoles del siglo XVII, sino que también se erigió desde un protagonismo histórico aportado por ese distintivo placer desarrollado tan maravillosamente en cada una de sus obras. Bon Appetit.

jueves, 12 de agosto de 2010

PABLO PICASSO Y SUS BOTELLAS DE VINO.

Entre los grandes pintores y artistas del siglo XX, uno de los que revolucionó el mundo del arte se llamó Pablo Picasso y fue uno de los tantos que en esos tiempos se reunía en bares junto a otros famosos artistas de diferentes movimientos vanguardistas a beber vinos, champagnes y absentas, las que fueron muchas veces sus acompañantes en cada obra de arte y también en el mismo sentido, se convirtieron en la idea central de sus obras.
Para muchos, Picasso junto a Miguel Angel, fueron los artistas que mayor influencia tuvieron en la transformación histórica del arte, y es que el pintor y escultor español, entre tanta participación en diferentes ámbitos, fue fundador junto a Juan Gris y Georges Braque, del movimiento cubista. Lo destacado del cubismo fue su rechazo a los convencionalismos, dirigiéndose y enfocando su mirada hacia el ilusionismo, jugando con la ruptura en las estructuras, y con la tridimensionalidad en el enfoque central de todo tipo de superficies.
A lo largo de diferentes períodos, Picasso fue modificando su mirada, y en sus obras comenzó utilizando una diversidad de tonos azules representando figuras ligeramente alargadas: luego exploró el grabado, y variadas técnicas. El autor de la maravillosa e importante obra del bombardeo de Guernica en la guerra civil española, se dedicó a pintar en sus obras también bares y salones de comienzos del siglo XX como por ejemplo en su obra “Comida frugal” en la que muestra a un hombre y a una mujer en una mesa sentados, junto a una botella de vino y algo de comida.
También pintará un cuadro en el que va a representar a un niño que está muy contento y que posee una botella de vino en su mano derecha, y en la izquierda tiene una sartén con dos huevos fritos. Tiempo más tarde realizó una construcción de planos con naturaleza muerta de La Botella de vino, ya en sus últimas y clásicas etapas en el cubismo, que también lo encontró retratando copas y vasos de vino.
Picasso fue otro de los grandes artistas del siglo XX como Joan Miró, o como Juan Gris que le dieron un rol destacado al vino en sus representaciones, y es que no resulta casual que en esos tiempos y en los ámbitos que frecuentaban estos famosos artistas, el vino, el champagne, el whisky o la absenta estuvieran presentes en extensas y concurridas veladas en bares y tabernas, y que se iluminaban bajo esos históricos y novelescos escenarios parisinos. Bon Appetit.

jueves, 1 de julio de 2010

NOSTRADAMUS, PROFECIAS Y VINOS HIPOCRATICOS

Se cumplen hoy, 444 años del fallecimiento de un médico y astrólogo llamado Michel de Notre- Dame, más conocido por Nostradamus, y que fue considerado no solo uno de los más conocidos astrólogos de todos los tiempos, sino también un terapeuta que incursionó en el mundo vínico con su famosa receta del “vino hipocrático”, en referencia a un vino con carácter terapéutico.
El hombre que predijo el fin del mundo para el año 3797, tuvo en su más reconocida obra llamada “Las verdaderas centurias astrológicas y profecías” escrita en 1555, su paso a convertirse en el astrólogo más famoso y renombrado de todos los tiempos, que vaticinó tantas catástrofes a lo largo de los siglos posteriores. Pero no tenemos que dejar a un lado su papel de médico, la utilización de la meditación en sus escritos para “mantener en plena forma el sistema nervioso” y su también famosa obra “Tratado de las confituras” de 1552, donde se refiere a las bondades del “vino hipocrático”.
Es importante destacar que a pesar de que la historia nos dejara su imagen astrológica, Nostradamus no dejó de aplicar las profecías médicas como algo preventivo y curativo, partiendo de la meditación no solo como sinónimo de práctica religiosa, sino también, su aplicación diaria para los nervios y posteriores consecuencias.
Del mismo modo, nos han quedado mucha frases con respecto al vino al cual recomendaba en pequeñas dosis, señalando que “La sangre debe ser limpiada como el viñador limpia los barriles cada vez que se renueva la elaboración del vino”, o “en el invierno la sangre se torna pesada; y si no se aligera puede provocar desgano, lo cual esta considerado como la antesala de muchas enfermedades..” Otras frases que demuestran su interés en su faceta preventiva cuando aconseja “...durante todo el periodo de la cura se recomienda no comer carnes grasas ni cosas picantes, ni beber vinos demasiado generosos”.
En el “Tratado de las confituras” va a escribir sobre el famoso “vino hipocrático” que trascribiremos textualmente: “Tomad en época de vendimia, de alguna vieja viña, uva lo más madura posible. Tomaréis la cantidad de mosto que queráis y lo haréis hervir en un gran caldero. En cuanto comience a hervir y a hacer espuma, con una cuchara perforada o una espumadera quitaréis toda la espuma. Lo haréis hervir a fuego lento hasta que se hayan consumido las tres cuartas partes y quede en forma de jarabe un poco verde, es decir mal cocido. Lo sacaréis entonces del fuego, lo pasaréis por una tela o un tamiz. Hallaréis el fondo algo espeso, pero lo colaréis todo, y lo guardaréis todo en una jarra de vidrio o de arcilla bien barnizada.” Evidentemente Nostradamus sabía de que hablaba cuando se refería al vino, pero siempre lo aconsejaba dentro de los parámetros de la moderación… “Sed sobrios en el beber. Uno o dos vasos de vino dan vivacidad a la mesa, pero cuando la cantidad de vino aumenta, siempre aparecen peligros para nuestra salud. Una comida ingerida en la serenidad de la mesa doméstica resulta mucho más valiosa para la salud, que los banquetes con grandes señores, príncipes y prelados.
Una píldora levada (el pan), una dracma de sarmientos (el vino) y la jornada de gallina (el huevo) hacen una buena medicina”. Sin dudas un profeta….Bon Appetit.

miércoles, 9 de junio de 2010

CHARLES DICKENS, COPPERFIELD Y LA MAGIA DE SU PLUMA.

Se cumplen hoy 200 años del nacimiento de Charles Dickens, famoso novelista inglés que a lo largo de su vida expresaría de modo narrativo, cada una de las vivencias de la sociedad victoriana, y del mismo modo se describiría así mismo como un bebedor moderado, ya que entre muchas de sus obras va a expresar y detallar los excesos del consumo de alcohol en la burguesía inglesa.
El autor de “David Copperfield”, durante la época victoriana tuvo una posición crítica al conservadurismo en muchos aspectos, ya que no solo fue muy crítico con relación a los aumentos de la pobreza y la mayor estratificación social, sino que también era crítico contra un movimiento que se llamaba “movimiento de abstinencia” que pugnaba contra el consumo de alcohol y la venta en lugares públicos como las victorianas tabernas londinenses y que tan magníficamente describe Dickens en sus famosas obras, entre las que se destacaban a la ya citada anteriormente, “Nicholas Nickleby”, “Oliver Twist”, “A Christmas Carol”, “Tiempos Difíciles”, “La Pequeña Dorrit”, entre otras tantas.
Si bien en muchos de los textos Dickens habla del desastre ocasionado por el mal consumo de alcohol, sin embargo señalará en otras tantas citas, actitudes contradictorias, ya que siempre va a hacer profundo hincapié en la moderación. En un sentido, porque ironizaba también cada una de las acciones del “movimiento de abstinencia”, del cual un amigo suyo formaba parte y que señalaba con dedo acusador… “ una cuarta parte del salario de un ciudadano de los barrios pobres va sobre la barra de las tabernas y lugares de ginebra…”.
Hay que destacar que muchas frases de Charles Dickens aparecen en sus textos en una referencia a sus gustos, como por ejemplo "traiga en el relámpago embotellado, un vaso limpio, y un sacacorchos”, o “no acabo de recordar cómo muchos vasos de ponche de whisky cada hombre bebió después de la cena”, sin olvidar su pasión por la cerveza “en particular, hubo un mayordomo con un abrigo azul y botones de brillantes, que dio un buen sabor a la cerveza, la derramó tan espléndidamente”, pero tampoco se va a olvidar del vino al que dejará plasmado en sus obras “El anfitrión había bajado a la bodega, y había llevado hasta botellas de rubí, de color paja, y bebidas de oro, que había madurado hace mucho tiempo en tierras donde no se empaña, y había permanecido dormida desde la sombra. Espumoso y hormigueo después de tanto tiempo de una siesta, empujaron a sus corchos para ayudar a los sacacorchos (como los prisioneros amotinados ayudar a la fuerza sus puertas), y salió bailando alegremente”. Bon Appetit.

viernes, 4 de junio de 2010

CORCHOS, CULTURA Y VINO: SAIMIR STRATI

Los productos relacionados con el vino no son ningún objeto de desperdicio para la cultura, ya habíamos visto pinturas sobre barricas, etiquetas con los más diversos e inusitados dibujos, pinturas y fotografías, y ahora también un artista ha llevado a cabo un gran mural con miles de tapones de corcho en los que representa a un joven con una guitarra.
El artista se llama Saimir Strati, tiene 43 años y es de origen albano, y no es la primera vez que realiza este tipo de obras, anteriormente había entrado en el libro Guinnes de los records por haber representado caballos en un cuadro con un millón de escarbadientes, también había realizado un mural de Leonardo Da Vinci con 500.000 clavos industriales, del mismo modo, ya había ingresado a este famoso libro por un mosaico con la imagen del cantante Michael Jackson con 300.000 pinceles clavados en un mural. Finalmente consiguió por tercera vez el récord con la construcción de un mosaico con más de 200.000 corchos en donde se ve a un joven con una corona tocando la guitarra.
Este mosaico se encuentra en una instalación del Hotel Sheraton de Tirania, Albania, le llevó 28 días de trabajo, con 12 horas diarias, 96 metros cuadrados de dimensión y la solicitud a los pobladores de su ciudad de 230.000 corchos para realizar esta obra que se llama “Romeo con una guitarra y la corona de uvas, el baile con el mar y el sol”, lo cierto es que Saimir Strati realizó el pedido de corchos con una simpleza sorprendente y para él muy razonable... “Tomen!! que necesitamos los corchos!”…y parece que los albanos se lo tomaron en serio…Bon Appetit.

viernes, 21 de mayo de 2010

PLATÓN Y EL VINO.

Hoy se cumplirían 2.439 años del nacimiento de Aristocles Podros, más conocido como Platón, siendo importante señalar que en el contexto de las ideas de Sócrates, Pitágoras y Aristóteles, el vino tenía un papel trascendental, tanto así que sus efectos no eran indiferentes al mundo helénico en general.
Platón nació en el año 427 a.c. y hacia el año 406 a.c. ya se encontraba junto a Sócrates recibiendo sus lecciones, en ese entonces Sócrates tenía alrededor de 60 años de edad. Las obras más reconocidas de Platón fueron El Banquete, La República, Diálogos y Las Leyes, entre otras, pero cuando no había solo ideas, especulación y teorías filosóficas, era cuando hablaba del vino y todas sus consecuencias coyunturales.
Es que a los conceptos de civilización y cultura, siempre se la asoció con el mundo del vino, y los hechos demuestran esa relación, que por esos años contaba con una ley del político Dioniso en la que se prohibía el consumo de vino a los menores de dieciocho años, considerándolos inmaduros para tal responsabilidad. Desde los dieciocho años hasta los treinta años, la aristocracia tenía permitido su consumo, siempre y cuando existiese moderación y no hubiera excesos, y finalmente, después de los cuarenta años, al beber vino se lo asociaba a la ‘madurez’ y a aprehender conocimientos, con plegarias e invocaciones a las ‘divinidades’ del vino.
En uno de los libros de Platón donde el vino ocupa más espacios, es en Leyes y en La República, donde señalará…. “Comenzaremos por considerar de qué manera han de vivir los ciudadanos que acabamos de organizar como dijimos. Tendrán que producir -¿cómo podrían no hacerlo? -trigo, vino, vestidos y zapatos, y construirse viviendas. En verano trabajarán de ordinario, medio desnudos y descalzos, y en invierno con el debido abrigo y calzado. Se alimentarán con harina de cebada o de trigo, que cocerán o amasarán: buenas tortas o panes que extenderán sobre cañas u hojas limpias, y que saborearán, ellos y sus hijos, recostados sobre lechos tapizados de ramas de encino y mirto. Coronados de flores, beberán vino y entonarán himnos a los dioses, con el regocijo de estar en compañía”.
Del mismo modo, otras frases relacionadas con el vino pasarán a dar cuenta de su significatividad y de su ambigüedad, cuando por un lado señala… “El vino enciende la cólera (Vinum incendit iram)”, y por otro lado… “En el vino está la verdad (In vino veritas)”, y finalmente una frase que Platón, en muchos sentidos repetiría… “El vino saca a luz los secretos ocultos del alma, infunde vida a nuestras esperanzas, impulsa a luchar al cobarde, disipa las preocupaciones y nos enseña nuevos medios para la realización de nuestros deseos”. Sin palabras…Bon Appetit.

domingo, 9 de mayo de 2010

PAUL GAUGUIN, PARIS, "PRIMITIVISMO" Y ABSENTAS.

Se cumplen hoy 108 años del fallecimiento de Paul Gaughin, otro gran artista del siglo XIX que en Francia retrató magistralmente el surgimiento de esa exuberante combinación de la noche parisina y todo el consumo del movimiento artístico alrededor de bebidas espirituosas como la absenta, el whisky y también de cervezas, champagnes y vinos.
Evidentemente Paul Gauguin no fue un pintor más, entre tantos otros, y es que la experiencia con diferentes y muy variadas escuelas lo llevó a otra mirada artística, ya que va a abandonar a la escuela impresionista tratando de expresar nuevas formas de significación como sucederá posteriormente con la escuela del "primitivismo" al que se unirá más tarde, luego de viajar por Africa y Asia y retratar cambios en las formas, en los diseños, alejándose del convencionalismo de la época e influyendo posteriormente sobre artistas de la talla de Matisse, Picasso, y de su amigo Vincent Van Gogh.
Precisamente sobre su relación con Van Gogh quedará en los anales de la historia no solo debido a sus contrastantes miradas de una misma realidad respecto a sus obras sobre los bares de Paris donde Gauguin reflejaba a las bebidas y al alcohol insertos en lazos de solidaridad entre los asiduos concurrentes, a diferencia de su amigo que solo veía depresión y desconsuelo, sino también por un famoso incidente que alcanzó una gran repercusión y fue el que ocurrió con su amigo en las puertas de un prostíbulo de los suburbios de París.
A raíz de importantes investigaciones de historiadores alemanes se pudo concluir en que en realidad existió una disputa entre Gauguin y Van Gogh por cuestiones personales lo que desembocó precipitadamente con Gaughin esgrimiento su sable (ya que era un gran espadachín) y le cortara la oreja a su amigo en un rápido movimiento.
Rodeado de absentas, oscuras y apasionadas noches de la ciudad de las luces, la vida de Gauguin siempre se caracterizó por su rebeldía a todo lo institucional, a las convenciones impuestas que lo fue alejando de los ámbitos familiares y de sus conocidas amistades para revertir en un sentido todo su brillante pasado artístico y difundir a través de su obra una realidad absolutamente transgresora, disímil y exótica en ese romántico languidecer del siglo XIX. Bon Appetit.

viernes, 23 de abril de 2010

SHAKESPEARE Y EL ESPIRITU DEL VINO.

En el día de la fecha, se cumplen 448 años del nacimiento de William Shakespeare, uno de los escritores más célebres de la literatura universal y considerado el dramaturgo más importante de todos los tiempos. Su obra representa diversas temáticas, y hoy pondremos el eje en una contradicción que lo acompañaría a lo largo de toda su vida: la relación del alcohol en sus grandes obras y en el reflejo de su vida personal.
Sucedía a mediados del siglo XVII en toda Europa, que grandes reuniones entre los sectores más acomodados, eran regadas de opulentos banquetes y desmedidos excesos con las bebidas, y todo esto se vio reflejado a lo largo de toda la obra de William Shakespeare. Y es que la vida cotidiana inglesa no difería mucho de lo que el escritor plasmaba en sus obras, ya que desde Romeo y Julieta, Hamlet, El Rey Lear, Macbeth, Otelo, Enrique IV, y tantas obras más, cedería un espacio a subjetivas citas que han quedado en la historia.
Una de las bebidas más consumidas por el artista era la cerveza, (especialmente de Stratford), a la que supervisaba los ingredientes para su elaboración junto a profesionales de la cerveza, ya que existían alrededor de 60 fábricas en Londres. No tanto así con el vino, que si bien lo consumía, era muy caro, ya que lo importaban de Francia y España, tanto el Malvasía, como el vino Canario.
De este mismo país llegaba el Jerez que tanto agradaba a William, y no faltarían citas en “Enrique IV” …"Un saco buenas jerez tiene una operación de dos veces en el mismo, me asciende en el cerebro; seca mí no todos los tontos y sordo y vapores que ella, hace aprensivo, rápida, lleno de fuego y formas ágiles deliciosos, que, entregados oler…. se convierte en el ingenio excelente”….. “la segunda propiedad de su excelente jerez es decir, el calentamiento de la sangre, que, antes del frío y que es la insignia de la pusilanimidad y la cobardía, pero que se calienta el jerez y la hace luego de las entrañas a las partes extremas: se ilumina el rostro, que da como un faro de advertencia para todo el resto de este pequeño reino”… ¿acaso cualquier acto de coraje, y este valor viene de jerez, del mismo se trata de que el príncipe Harry es valiente, porque la sangre fría que naturalmente hereda de su padre, que tiene, como grasa, tierra estéril y desnuda, abonado con un esfuerzo excelente de la bebida y la buena tienda de jerez fértil, que llega a ser muy caliente y valiente…”En muchos tramos de sus obras aparece esa contradicción con el alcohol, ya que en su ambivalencia, señala que es deliciosa,  pero del mismo modo aborrece las consecuencias finales…”que los hombres deben poner un enemigo en sus bocas para evadir los cerebros”… .En Macbeth señalará…”el beber es el gran provocador de tres cosas, ¿Pues qué ha de ser? La nariz roja, el sueño y el orinar, en cuanto a la lujuria... la provoca y no la provoca, provoca el deseo, señor, pero impide realizarlo, te hace y te deshace, te excita y te desanima, te persuade y te desalienta, te hace firme pero poco duradero".Y finalmente en Otelo va a aparecer nuevamente esa serie de posiciones contrapuestas …“¡Oh invisible espíritu del vino! Si no tienes nombre, vamos a llamarte diablo!”, pero en otra escena finalizará… “el buen vino es una buena criatura familiar, si se utiliza bien”. Bon Appetit.

jueves, 15 de abril de 2010

LEONARDO DA VINCI Y LA FILOSOFIA DE LA RAZON.

Son muchos, (tanto como sus talentos y disciplinas), pero hoy cumpliría 558 años de edad, Leonardo Da Vinci, y la intención de recordarlo surge no solo por haber sido inventor, escultor, artista, ingeniero, científico, arquitecto, urbanista, poeta, filósofo, escritor, músico, botánico, y uno de los más grandes pintores de todos los tiempos, sino para humanizar un poco al genio, y citar que es lo que estaba ocurriendo en el siglo XV con las bebidas y con los alimentos que tuvieron su protagonismo en el famoso mural de la última cena de Jesucristo y sus apóstoles.
Fue en una ocasión a la que Leonardo Da Vinci fue invitado, con motivo de una celebración de la boda de su sobrino y duque Ludovico el Moro, en el cual se comentaba que Leonardo iba a pintar un mural, pero el que todavía no estaba definido aún, pero lo cierto es que ese mural tenía un correlato, ya que estaba influido por una gran cena con manjares y vinos. Leonardo finalmente, tardaría unos tres años en terminarla y se trataría nada más y nada menos de la última cena de Jesucristo con sus apóstoles.
Y fue así, que Leonardo, encargó una larga mesa para comenzar su obra, y mandó preparar alimentos y traer vinos del Prior, pero no pasará mucho tiempo para que surjan las quejas del prior ya que luego de doce meses, señalaba que ninguna marca ha hecho en la pared, y solo se ha encargado de comer y beber, y en un mensaje le escribe al conde …”las bodegas del priorato han sufrido una gran merma y ahora están secas por completo, pero el maestro Leonardo insiste en probar todos los vinos hasta dar con el adecuado para su obra maestra”…y más adelante elevará su queja, señalando…”mis frailes pasan hambre pues el maestro Leonardo dispones a su antojo de nuestras cocinas día y noche confeccionando lo que él afirma será la comida que precisa para su mesa”.
Es necesario señalar que la tecnología de computación para lo que se vería del mural en los siglos posteriores, permitió a los científicos de la revista médica The International Journal of Obesity, escanear, rotar y calcular las dimensiones de cada una de las imágenes sin importar su orientación en los cuadros para ver que es lo que Leonardo pintó en su mural.
Por su parte, el historiador John Varriano, profesor de la Universidad de Massachussets, en una exhaustiva inspección del cuadro, descubrió con sorpresa que lo que hasta entonces se pensaba como pedazos de carne, eran en realidad restos de anguila, y a lo largo de la mesa se podían visualizar, además de trozos de pan, nítidos gajos de naranja y semillas de granada.
Lo cierto es que Leonardo tardó en realizar su obra casi tres años y fue en los últimos tres meses cuando pintó a los apóstoles, siete vasos de vino tinto medio vacíos y una comida que habría resultado mucho más austera de lo esperado y que habría contado con zanahorias, anguilas y unos huevos cocidos, muy en consonancia con el modo de vida sencillo al que se hallaba la sociedad bajo dominio del imperio romano.
Leonardo (como le gustaba que lo llamaran), fue un adelantado en su época, ya que no solo nos queda de él “La última cena” o “La Gioconda”, o sus múltiples sapiencias que tantos arquetipos dejó para las futuras invenciones, sino que su persona siempre estuvo involucrada al humanismo, al espíritu crítico y sobre todo, a esa infaltable necesidad de inquietud que manifestaba como una curiosidad eterna que tan bien le hizo (y le hace) al pensamiento, para día a día ir construyendo, sociedades más humanas y racionales. Bon Appetit.

viernes, 26 de marzo de 2010

TOULOUSE LAUTREC: BARES, TABERNAS Y CULTURA.

Se cumplió el pasado 24 de noviembre el aniversario 146 del nacimiento de uno de los grandes pintores de la escena francesa del siglo XIX. Es que sin duda, si hay un pintor que retrató la noche parisina en todo su esplendor, para exhibir todo el brillo y transmitir todas las excentricidades, la transgresión de los personajes, los aromas más impactantes y los sabores más exuberantes de finales del siglo XIX, ese fue el gran pintor francés, Henri Marie de Toulouse Lautrec.
A este famoso pintor se lo identifica con la escuela postimpresionista, en principio se va a alinear con Edgar Degas y va a participar de la ruptura más importante con el impresionismo, alejándose de las pinturas paisajistas que en esos tiempos pintaban Monet o Renoir para retratar la vida urbana y sobre todo los locales de diversión nocturna.
A Toulouse Lautrec no le interesaban los paisajes sino que prefería los ambientes cerrados, de luces, colores, pero sobre todo luz artificial y centrará de algún modo, toda su atención en las mesas de los bares, los camerinos, los artistas, las bailarina y las prostitutas que siempre estarán acompañados por bebidas con alcohol, desde vinos y cervezas, pasando por brandy y whisky hasta lo que fue su gran adicción en ese círculo, como sería la absenta.
Son muchas las historias sobre su gran problema con los excesos de alcohol, pero en sus pinturas parecía no percibirse ya que expresaba las escenas vividas en las tabernas de modo tan brillante y retratando cada una de las muecas y gestos de las bailarinas, cantantes y artistas caracterizando cada momento con grandes expresiones de vivacidad y alegría. Toulouse Lautrec llegó a transmitir fehacientemente en sus pinturas expresando de modo magistral toda esa sorprendente combinación entre las diferentes bebidas que en esos tiempos se bebían en los cabaret y tabernas a las que asiduamente concurría, y las brillantes obras en donde el pintor logró expresar en su plenitud todas las embrionarias muecas de la modernidad. Bon Appetit.

miércoles, 10 de febrero de 2010

JUAN GRIS: ARTE, VINO Y PINTURA.

Muchas veces resulta impactante ver lo que puede hacer la expresión del arte sobre la realidad cotidiana, y en numerosas ocasiones hemos comprobado que grandes artistas, no casualmente, han dedicado y trabajado a lo largo de su vida, la influencia que el mundo del vino, ha aportado sobre toda su obra, este es el caso de Juan Gris, que hoy cumpliría 125 años.
Juan Gris es el seudónimo de José Victoriano González, nació en Madrid en 1887, y falleció en Francia a los 40 años de edad, Juan fue considerado uno de los artistas que más ha contribuido a la pintura española de todo el siglo XX, y junto a Picasso y Braque, han sido tres de las figuras más trascendentales que ha dado el movimiento cubista al arte en general.
El Reina Sofía, uno de los Museos más importantes de España y del mundo, posee 19 de las más grandes obras de este artista, pinturas inolvidables relacionadas a la naturaleza muerta, y a otros factores muy importantes como la luz y el espacio. Para no extendernos tanto, nada mejor que compartir esta serie de pinturas, en las que el artista le otorga un lugar especial a los objetos, como la botella, la copa, la guitarra, en planos yuxtapuestos, y deja trascender la apariencia para pasar a ser una construcción de la realidad, y bien vale destacar a su vez, los posicionamientos horizontales, verticales y tridimensionales que el autor representa más allá de las múltiples líneas y planos y el énfasis que el artista dará principalmente a los objetos, destacando su nitidez, para abstraerlos de la ilusión. Indudablemente, Juan Gris, para disfrutar junto a un buen vino. Bon Appetit.






lunes, 25 de enero de 2010

ALEJANDRO DUMAS, TRES MOSQUETEROS Y VINOS.

Se cumplió ayer, 24 de julio, 209 años del nacimiento de Alejandro Dumas y es que el gran dramaturgo francés tiene muchas páginas brillantes en su historia. Cuando escribía, se inspiraba apasionadamente no solo en hechos sociales y en historias melodramáticas de época, sino que también ilustraba sus escritos con sus cotidianas historias particulares, ya que muchas veces solía representar algunas de sus facetas y muchos de sus placeres en sus diversos personajes.
Tenemos que señalar que Dumas fue uno de los escritores franceses más leídos del mundo, conocido ampliamente por sus grandes novelas históricas como “Los Tres Mosqueteros” o “El Conde de Montecristo representando al drama romántico de mediados del siglo XIX, y veremos que muchas de esas novelas, en algún sentido, se las llegaba a considerar autobiográficas, como es el caso de los personajes centrales de los mosqueteros.
Dumas acostumbraba a escribir en sus habitaciones junto a una botella de champagne y una copa a su lado, bebiendo algún vino tinto o algún vino de Jerez, e inspirándose en los grandes espadachines de la novela. Es aquí donde se reflejan algunas de sus personalidades como el personaje de Athos, que representa al gran bebedor de la historia, pero sosteniendo una coherencia muy consistente y que refleja cambiantes estados de ánimo; por otro lado D’Artagnan que le recuerda sus primeras épocas en la búsqueda de la libertad y que lo retrotrae a la previa de la Revolución de 1848; Aramis y toda la soberbia e hidalguía que se ve reflejada en su persona y finalmente Porthos que era éticamente el reflejo de Dumas, un individuo con mucho carácter y que expresaba puntillosamente un cuidado predominante a su cuerpo y que lo atraviesa en una largo transcurso de su vida.
En esta laboriosa búsqueda de significados, le va a otorgar un rol protagónico al vino, ya que también formará parte de su vida cotidiana. La taberna como lugar de encuentro, en el que se armonizan los lazos de fraternidad entre los concurrentes y donde logra registrar hechos que ocurrían cotidianamente en la realidad francesa. Destaca en pasajes principales de la novela, un rol protagónico a Athos, ya que el mosquetero es ese bebedor que despliega toda su honestidad en el momento que reflexiona su vida en la impotencia de su autoencierro, bebiéndose las botellas de la bodega en donde se halla encerrado, y que más tarde le contará a D’Artagnan todos los problemas emocionales que guarda en su memoria.
En fin, Alejandro Dumas le da un papel central al vino en “Los Tres Mosqueteros”, cumpliendo una función de unidad de lazos entre amigos, (sobre todo planteado desde un puro valor emotivo) desnudando las facetas de su personaje y asociando al vino con la masculinidad, la fuerza, la impetuosidad irreverente, con esos destacados toques de humor que parecían emerger del propio pensamiento del autor de la novela, y con los discursos de Athos, que entre tantos consejos le asestaba terminantemente a D’Artagnan… «Acuérdate de esto, nunca tengo las ideas más claras que cuando bebo»… Bon Appetit.

martes, 5 de enero de 2010

LA BOTELLA DE VINO DE MIRO.

Ayer 25 de diciembre, se cumpieron 28 años del fallecimiento de uno de los grandes exponentes del surrealismo, Joan Miró, quien fuera una de las figuras más importantes de este movimiento y que tuvo grandes influencias sobre Dalí y Picasso, en un contexto muy marcadadamente política, social y culturalmente.
Miró era pintor, escultor y ceramista español, luego de haber realizado estudios durante tres años de pinturas, paisajismo y retratos, fue inspirado en una primera etapa por los fauvistas y posteriormente será seducido por los cubistas.
Hay una anécdota que lo encuentra pintando un cuadro de los campos de su familia y que le traía muchos recuerdos, el cual quería exponer en Barcelona; ese cuadro le demoró un año en realizarlo, no contaba con dinero para solventarse, (ya que su situación económica era muy inestable), y las galerías no querían aceptar su obra, hasta que la dejó en un bar que habitualmente visitaba y que también contaba con Ernest Hemingway entre sus habitués, el que se acercó a beber un trago y viendo el cuadro, preguntó cuánto costaba, lo que no dudó en adquirírselo por 2.000 francos, que lo sacaron momentáneamente de la pobreza.
Su acercamiento en 1920 al surrealismo en París, lo llevó a visualizar toda la temática onírica y el tratamiento de lo inconsciente, que fue lo que marcaría el futuro de muchas de sus obras, los sueños fueron poniendo de relieve su personalidad, ya que ese era el camino elegido por Miró, y a pesar de distanciarse de los surrealistas unos años más tarde, (ya que sostenía que cada día se iban haciendo mucho más evidentes), realiza en 1924 una obra llamada La botella de vino, en donde se expresa la utilización de formas retorcidas, con muchas líneas onduladas que dan señales de movimientos ondulantes, las montañas que pueden simbolizar su Cataluña añorada, una serpiente con grandes ojos rojos, persiguiendo a un insecto, el volcán que parece estallar en la base de la botella y vapores que parecen perderse en el horizonte.
Esta botella de vino nos presenta algo de todo lo que ha plasmado el movimiento surrealista, en base a las asociaciones libres y todo lo que tiene que ver con la imaginación, agregando que la presencia de la botella no es casual, ya que Miró era un ferviente consumidor de deliciosos y refinados vinos, con lo que disfrutaba y compartía con muchos intelectuales del movimiento surrealista, la pasión por el arte de la pintura, de los sueños y por supuesto también, con el mundo del vino. Bon Appetit.

domingo, 3 de enero de 2010

BUKOWSKI Y EL VINO.

Si nos permitimos algunas libres asociaciones, con Charles Bukoski, vamos a tener una asociación sencillamente determinante con el alcohol, ya que el mismo expresaba, (y seguramente demostraba), su amplia capacidad creadora en las situaciones en que compartía la bebida y la escritura.
La vida de Charles Bukoski, transcurrió de un modo, nada rutinario, nació en Aldernach, una ciudad alemana, pero ya con dos años se encontraba viviendo en Los Angeles, el orden y la disciplina que le aplicó su padre fue determinando su personalidad, volviéndolo cada día más solitario y sumamente introvertido, en su adolescencia comenzó su carrera con la bebida, que nunca dejaría, al igual que su carrera con la escritura, que la empezaría de muy jóven, le encantaba ufanarse de que sus primeros poemas hayan sido escritos a los 35 años, escritos tan marcados por esa realidad contrastante y sin límite, rodeada de sexo, alcohol y lujuria.
Bukoski, siempre se permitió estar ubicado del otro lado de la sociedad, y romper con ese “sueño americano”, apoyándose en sus momentos de prepararse a escribir, acompañado de vinos, whiskys, cervezas, y habitando bares con prostitutas, alcohólicos y vagabundos, un mundo tan real, como cruel, que el no iba a dejar pasar sin más. El consideraba que el vino, era su motivación fundamental, para el acto de la creación, sosteniendo "Necesito beber para escribir, escribir para beber. Mi estado de lucidez lo consigo bajo el alcohol", el estilo que desarrolló de escritura fue muy personal, no había concesiones para nadie, muy directo en cada apreciación, teniendo 50 años, en los bares de la ciudad, escribía 12 relatos por semana, entre botellas de vino y cerveza, su arrogancia lo llevaba a agudizar su personalidad, siendo cada día más vanidoso, violento, escatológico y a esa altura ingenuamente irónico.
Los últimos años de su vida lo encontró bebiendo junto a su pareja Linda Lee, vinos de gran calidad, como así también, whiskys mucho más conocidos, no murió como el hubiera querido, seguramente, por ser una figura conocida, pero era conciente de su devenir.. "Pero lo peor de todo es que algún tiempo después de mi muerte se me va a descubrir de verdad. Todos los que me tenía miedo o me odiaban cuando estaba vivo abrazarán de repente mi memoria. Mis palabras estarán en todas partes. Se crearán clubs y sociedades. Será como para ponerse enfermo".
Como muchos sostienen, la lectura de Bukowski, se hacía más impactante a medida que este envejecía, quizás todo su escepticismo lo llevara a experimentar más y mejores historias, con tanta dureza y realismo, como difícilmente, otro pudiera lograrlo, y es que Bukowski, no se iba a reconciliar con la obsecuencia, ni con el andamiaje de historias con final feliz, el sabía que su vida marcaría un sendero de ideas y concepciones, marcadamente más ambiciosas, que todo lo relacionado al pensamiento políticamente correcto. Bon Appetit.

sábado, 26 de diciembre de 2009

DECANTARTE

Sabemos que el acto de decantar un vino, es finalmente, el arte para mejorar la calidad de un vino, y que por otro lado, el beber una copa de vino tinto, tiene propiedades médicas que benefician la función cardiaca, pero en este caso es el artista francés Etienne Meneau, el que ha amalgamado estos placeres y diseñado dos piezas denominadas Petit Coeur y Carafe N° 5, con una función puramente artística.
Lo que el artista diseñó son dos decantadores, de un vidrio que está compuesto por borosilicato, que es un componente que se utiliza en materiales ópticos, que es muy grueso, ya que tiene 0,0788 pulgadas, y también tiene muchas condiciones térmicas.
El Petit Coeur o “pequeño corazón”, que tiene, obviamente, la forma de un corazón, y posee una altura de unos 20 cm y un valor estimado en los US$ 1900, es parte de una partida limitada de 8 productos, y también el Carafe N° 5, que tiene el formato de unos cuervos de reno invertidos y que mide unos 60 cm de altura, con un costo de US$ 2800, y también con cantidades limitadas.
No es necesario aclarar que se trata de obras de arte, y que fueron realizadas artesanalmente por el artista francés, y que todos estos trabajos representan una página más de los placenteros simbolismos que nos tiene acostumbrados, tanto el arte, pinturas, esculturas, como ese maravilloso néctar que es el vino. Bon Appetit.

lunes, 7 de diciembre de 2009

PLACERES A DUO: LA PINTURA Y EL VINO.

A lo largo de la historia, y hasta el presente, se han dado muchas enlazamientos entre las diferentes obras que ofrece un arte, pero lo cierto es que cuando el arte se remite a las pinturas y al vino, los placeres se sincronizan de muchas y variadas formas, a eso enfoca esta nota.Se han realizado obras desde el siglo XV, hasta la actualidad, que ofrecen otra cara de lo que es el arte en si, y que está dado por el papel protagónico que se le otorga al vino. Una muestra de eso se puede ver en el Museo del Prado, en Madrid, en el cual, durante el recorrido, se observan obras muy famosas, como “Baco o la monstrua desnuda” de Juan Fernández, “El sacrificio a Baco” de Massimo Stanzione, “La Bacanal” de Nicolás Poussin “La Bacanal de los Andrios” de Tiziano, “El gusto” de Jan Brueghel I, “El rey bebe” de David Teniers, “La ofrenda a Baco” de Michel-Ange Houasse, o “La vendimia” de Goya, entre otras obras. La mayoría de estas obras, al margen de su contenido artístico, histórico, cultural, tienen en común al vino, sobre todo teniendo en cuenta que al Museo del Prado lo han calificado como la pinacoteca más importante del mundo, ya que participan, aparte de autores españoles, también holandeses, belgas, y artistas de Europa Central.La raíz de este núcleo de obras en el Prado, se sintetiza en desplegarle al público, mediante estas famosas obras, todo lo que ha sucedido con el vino desde unos cuantos siglos atrás, como parte de la cultura y de la civilización, permitiendo interpretar las mitologías concernientes, y todo el desarrollo social, que incluye el trabajo de la vendimia, principalmente, (como base de relaciones sociales).En conclusión, todo este tipo de muestras artísticas sirve para conocer y disfrutar de obras que, pueden tener que ver o no con el vino, pero forman partes de un mismo placer, y en la acción de catar un buen vino, lo que se percibe en vista, nariz y boca, también podemos “catar” una obra de arte, y saber que mientras uno va reinterpretándola en toda su complejidad, se van a ir encontrando nuevas formas, colores, sensaciones, y, obviamente, placeres

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