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jueves, 8 de mayo de 2014

AJENJO, ABSENTA, HADAS...TODO UN ARTE.

Escribir sobre el ajenjo produce inevitablemente cierta atracción en muchos sentidos, ya que no solo se lo identifica con una bebida muy llamativa en cuanto a sus colores, aromas, sabores, etc, sino también con la planta que tantas historias entrelaza ya que está enmarcada en una larga historia cultural que reúne a un gran número de artistas e intelectuales que le otorgaron aún más repercusión a la que la absenta por sus propios medios había conquistado.
Históricamente a la planta de ajenjo se la ha documentado tempranamente, los egipcios en los 1600 a.c. la adoptaron por sus efectos terapéuticos, siendo en esos tiempos el tema digestivo, uno de los problemas médicos más serios en esas poblaciones. Pero también los griegos la utilizaban para la malaria y por sus efectos benéficos de tonicidad, añadiendo también que a esta planta las huellas de la historia la remontan a investigaciones que van desde Hipócrates hasta Galeno.
Según cuenta la historia, un médico franco-suizo llamado Pierre Ordinaire, descubrió la receta en 1792 difundiendo y comercializándola como un excitante elixir, aunque destacando que el ajenjo era principalmente una planta medicinal que fue recomendada desdes su origen como alivio de muchas enfermedades. En principio, la absenta se elabora con la maceración y la destilación del regaliz y con su principal ingrediente que son los tallos y hojas de ajenjo, en el cual se encuentran los terpenos denominados beta tuyonas que son sus principales componentes, y que en la actualidad se permite un máximo de 10 mg. por litro. La palabra absenta deriva del latín absinthium que proviene del griego, apsinthion, y se traduce como no bebible, y era también conocida como “Fee Verte”, el hada verde, por la planta que la origina, llamada Artemisia absinthium.
En los bares de Francia, el primer actor social consumidor de ajenjo fue la burguesía parisina, y entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, se instaló en toda el círculo de la intelectualidad francesa; tal es así que a las 5 de la tarde se impuso como moda “la hora verde”, en el que todo el movimiento bohemio se volcaba a los bares a beber absenta.
Fue en ese contexto, que intelectuales de todas las artes como Van Gogh, Degas, Toulouse Lautrec, Paul Verlaine, Charles Baudelaire, Oscar Wilde, Gustave Flaubert, Arthur Rimbaud, Pablo Picasso, Edgar Alan Poe, y hasta cantantes como Carlos Gardel, que gustaba beber ajenjo y que hace referencia en algunos de sus temas citando al poeta Enrique Cadícamo, y así muchos otros ejemplos como las grandes obras del pintor Edgar Degas donde describe y parece desnudar pensamiento y realidad con tal virtuosismo en “La Absenta” en el café Guerbois, en el que muestra a una pareja adormecida por la absenta y por su realidad, donde corre los velos de la marginalidad y el aislamiento social en el que Francia se encuentra, expresando una etapa en que el consumo de ajenjo pasará de la burguesía a las clases populares que también reflejará Picasso con “El bebedor de absenta”, o Van Gogh con “Naturaleza muerta con absenta”.
La preparación de esta bebida ya estaba rodeada de una mística y una ceremonia peculiarmente especial, incluso no se lo bebía pura ya que su graduación alcohólica llegaba hasta unos 89º, entonces se escanciaba la absenta en una copa de cristal, con una cuchara con perforaciones, luego se colocaba un terrón de azúcar por arriba y se le agregaba agua fría para rebajarla hasta un tercio de la copa y finalmente se bebía el verde contenido de un trago.
No es necesario aclarar que este agregado de agua era por el peligro que significaba consumir el ajenjo en estado puro y los problemas que normalmente ocasionaba el beberla de ese modo, pero quien mejor que Oscar Wilde para destacar la dialéctica y la problemática de su consumo…. “No maldecimos al mar por los desastres ocasionales que causa a nuestros marinos. Así como pertenecen al ajenjo vicios y peligros especiales, también posee gracias y virtudes que no adornan a ninguna otra bebida (...)”. Bon Appetit.





viernes, 14 de mayo de 2010

SURREALISMOS, EXCENTRICIDADES Y VERMOUTHS: SALVADOR DALI.

Se recuerda hoy, 23 años del fallecimiento de Salvador Dalí, uno de los máximos representantes de surrealismo y que a lo largo de su vida compartió con el mundo no solo las importantes obras que lo hicieron famoso, sino también sus largas noches acompañado por otros grandes artistas y muchos y variados cócteles y tragos que más tarde serían recordados con su nombre.
Dalí se caracterizó en sus obras exaltando el exhibicionismo, la excentricidad, el narcisismo y la megalomanía, casi como formando parte de su modo de vida, retomando al surrealismo como método de análisis
al que llamará “paranoia crítica” y que consistía en cultivar constantemente la ilusión a través de los sueños, siempre teniendo en cuenta que una parte de la mente dejaría bajo ningún control a la razón y la voluntad, lo que desembocaría en creaciones artísticas, pero no solo eso sino que también transmitirá de alguna forma toda su influencia sobre el acontecer de la vida cotidiana.
Sus obras más famosas son “La persistencia de la memoria”, “Muchacha en la ventana”, o “El gran masturbador” y producto de sus amistades con Buñuel, Picasso y Breton compartirán muchas bebidas con alcohol como un cóctel que bebía cotidianamente junto a Buñuel al que llamaban “pomada” en el que predominaba la ginebra y al que le solían agregar jugo
de limón, según se señala la ginebra utilizada era la Noilly-Prat de elaboración francesa y que tanto agradaba a Buñuel.
También a Dalí lo cautivaba el licor de hierbabuena de menta que bebía en
Cataluña y que considera a su contenido con cualidades afrodisíaco, otro cóctel es el que compartía con su pareja Gala y que consistía en su bebida preferida en Paris, un champagne rosado pero acompañado por jugo de naranja, limón y el infaltable Martini y finalmente ese ya famoso Vermouth doble que tanto disfrutaba acompañando sus mediodías junto a sabrosas aceitunas.
Tenemos que destacar que Dalí tendrá en común con el escritor William Shakespeare esa llamativa contradicción con las bebidas con alcohol y que tan mala experiencia atravesaban ambos tras su excesivo consumo con frases tan inauditas y contundentes como …“cuando se bebe mucho, se confunde todo y se da salida al más miserable subjetivismo y sentimentalismo. Todo lo que uno piensa si ha bebido puede tener algo de genial, pero luego da vergüenza”, pero concluir que por otro lado Dalí sabía disfrutar agradables momentos en conocidos y concurridos bares… “sentado en la terraza del café Regina y bebiendo tres cinzanos con aceitunas, me dedicaba a contemplar a la compacta multitud de mis espectadores…” Sin dudas un artista que no podemos dejar de recordar y disfrutar. Bon Appetit.

viernes, 2 de abril de 2010

VAN GOGH Y OTROS REFLEJOS DE PARIS.

Se cumplieron el 30 de marzo pasado, 157 años del nacimiento en los Países Bajos, de Vincent Van Gogh, uno de los artistas que mejor reflejaron la yuxtaposición entre el arte de la pintura y todo lo que significaba todo lo referente al vino, como también así, a las bebidas espirituosas hacia finales del siglo XIX en Francia.
Y es que este pintor post impresionista, fue junto a Toulouse Lautrec, Degas, Picasso, Gauguin, y otros grandes artistas de la escena cultural, los que expresaron en sus obras el mundo de la noche, de las luces, los bares y tabernas, siempre acompañados de bebidas que en esa época se consumía en los bares parisinos, como el vino, el champagne, cervezas, whisky y absenta, entre tantas otras.
La diferencia en Van Gogh, fue quizás diametralmente opuesta a Toulouse Lautrec o Paul Gauguin, ya que estos últimos, describían tabernas bulliciosas con bailarinas y grandes grupos de amigos conversando en las mesas, mientras Van Gogh expresaba en sus obras la embriaguez, la depresión, gente sola y perdida por la bebida en la mesa absortos en su soledad. Quizás fuera parte de la adicción y excesos de alcohol que formaba parte de la vida de Van Gogh, pero vale la pregunta de quien describiría la verdadera realidad de la noche parisina, o tal vez pintaban dos imágenes opuestas de la misma realidad, ya que es muy cierto que la burguesía parisina prefería más asistir a esos sitios que estar en sus casas, ya que las reuniones sociales y el encuentro entre amigos estaban en su apogeo.
Entonces Van Gogh va a retratar ese estado de ánimo que lo plasma en desolación y abandono, reflejando quizás palpablemente su pensamiento y sus emociones, pero que mejor en estos casos que compartir esas obras que tanta historia nos divulgan. Bon Appetit.

jueves, 14 de enero de 2010

AJENJO, ABSENTA, HADAS…TODO UN ARTE.

Escribir sobre el ajenjo produce inevitablemente cierta atracción en muchos sentidos, ya que no solo se lo identifica con una bebida muy llamativa en cuanto a sus colores, aromas, sabores, etc, sino también con la planta que tantas historias entrelaza ya que está enmarcada en una larga historia cultural que reúne a un gran número de artistas e intelectuales que le otorgaron notable repercusión a la que la absenta por sus propios medios había conquistado.
Históricamente a la planta de ajenjo se lo ha documentado tempranamente, los egipcios en los 1600 a.c. lo adoptaron por sus efectos terapéuticos, siendo en esos tiempos digestivo, uno de los problemas médicos más serios en esas poblaciones. Pero también los griegos lo utilizaban para la malaria y por sus efectos benéficos de tonicidad, añadiendo también que a esta planta las huellas de la historia indican que fue investigada desde Hipócrates hasta Galeno.
Según cuenta la historia, un médico franco-suizo, llamado Pierre Ordinaire, descubrió la receta en 1792 difundiendo y comercializando como un excitante elixir, aunque destacando que el ajenjo era principalmente una planta medicinal que fue recomendada desdes su origen para alivio de muchas enfermedades. En principio, la absenta se elabora con la maceración y la destilación del regaliz y con su principal ingrediente que son los tallos y hojas de ajenjo, en el cual se encuentran los terpenos denominados beta tuyonas que son sus principales componentes y que en la actualidad se permite un máximo de 10 mg. por litro. La palabra absenta deriva del latín absinthium que proviene del griego, apsinthion, y se traduce como no bebible, y era también conocida como “Fee Verte”, el hada verde, por la planta que la origina, llamada Artemisia absinthium.
En los bares de Francia, los primeros actores sociales consumidores de ajenjo fue la burguesía parisina, y entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, se instaló en toda el círculo de la intelectualidad francesa, tal es así que a las 5 de la tarde se impuso como moda “la hora verde”, en el que todo el movimiento bohemio se volcaba a los bares a beber absenta.
Fue en ese contexto, que intelectuales de todas las artes como Van Gogh, Degas, Toulouse Lautrec, Paul Verlaine, Charles Baudelaire, Oscar Wilde, Gustave Flaubert, Arthur Rimbaud, Pablo Picasso, Edgar Alan Poe, y hasta cantantes como Carlos Gardel, que gustaba beber ajenjo y que hace referencia en algunos de sus temas citando al poeta Enrique Cadícamo, y así muchos otros ejempolos como las grandes obras del pintor Edgar Degas donde describe y parece desnudar pensamiento y realidad con tal virtuosismo en “La Absenta” en el café Guerbois, en el que muestra a una pareja adormecida por la absenta y por su realidad, donde corre los velos de la marginalidad y el aislamiento social en el que Francia se encuentra, expresando una etapa en que el consumo de ajenjo pasará de la burguesía a las clases populares que también reflejará Picasso con “El bebedor de absenta”, o Van Gogh con “Naturaleza muerta con absenta”.
La preparación de esta bebida ya estaba rodeada de una mística y una ceremonia especialmente peculiar e incluso no se lo bebía puro ya que su graduación alcohólica llegaba hasta unos 89º, entonces se escanciaba la absenta en una copa de cristal, con una cuchara con perforaciones, luego se colocaba un terrón de azúcar por arriba y se le agregaba agua fría para rebajarla hasta un tercio de la copa y finalmente se bebía el verde contenido de un trago.
No es necesario aclarar que este agregado de agua era por el peligro que significaba consumir el ajenjo en estado puro y los problemas que normalmente ocasionaba su gran consumo y es que a partir de esas épocas en las que aparece ese extraordinario rito ceremonial, pero quien mejor que Oscar Wilde la dialéctica y la problemática de su consumo…. “No maldecimos al mar por los desastres ocasionales que causa a nuestros marinos. Así como pertenecen al ajenjo vicios y peligros especiales, también posee gracias y virtudes que no adornan a ninguna otra bebida (...)”. Bon Appetit.

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